Gajo
Sigues como un diablo perdedor. Finges dormir como un bebe y no haces otra cosa que retorcerte sobre un colchón de cristales rotos. Hueles como una mofeta, y das pasos de galán.
Corre hacia el oeste, dime que tú lo elegiste. Convénceme, si puedes, de la diferencia de huir a lo que tú haces.
Mírame una sola vez y comprenderás que no quiero ni atacar.
Búscate un bolsillo. Ya no me trago tus miserias. Lejos de un infierno y me hablas de dolor. Pones cara de éxtasis y solo es un pasatiempo. Me das una pasado de cartón piedra, y me miras con tu cara de poker. Ahora yo volveré a creer en ti. Brindaremos una vez más, un brindis al solo. No hay compromiso, y de nuevo el carrusel comienza.
No pasaré un solo minuto junto a ti. Hueles. Mis manos no rozarán el barro por ti.
Ahora es tu empleo. Gánate el sueldo.
Bienvenido a una sala perdida, a un instante que no se salva. La memoria comienza con cada uno. Como una vena tras tu nuca, y como un sueño que se pierde por la acera mojada.
Una calle que no vio sol ninguno. Un lugar precioso para visitar. Un rincón húmedo poco confortable.
Espinas que se alojan cerca de mi corazón, se contraen una vez más. Y pierdo el motivo de saber cuando aflojar. No florezco y me torno pálido. Romo me tumbo sobre mi lado más blando, una vez más.
Por ti veo mis heridas. Subo a la cima y caigo de nuevo. Busca dentro y en ti. Dime como siempre hago para perder el equilibrio.
Y dentro de mi esa espina que me retiene. Fuera de mí habrá más. Miro, y pierdo. Golpeo, y sufro. En una actitud cobarde me refugio en mis razones. Embosco mis sentimientos lejos de todo brillo.
Pido un solo instante de paz, quiero abrir mis ojos y no ver dolor.
Doy mi mejor versión, mi mejor cara que oculta el desanimo. Sin lucro y con despecho arruino mi ser. Y la espina hunde más su aguijón. El centelleo de mis labios te deberían hacer dar marcha atrás. Por ti todo es una cúspide, dentro un hoyo que solo he convertido en hogar.
Rebusco sobre mí, y nada hay. Solo quiero ser como quien no seré. Cuando nada quede, veré la espina atronar junto a mi corazón. Desgarrará. Con desprecio e incesante afán hará un irrecuperable destrozo en mí.